"Si he perdido la vida, el tiempo, todo lo que tiré, como un anillo, al agua, si he perdido la voz en la maleza, me queda la palabra" (blas de otero)

Poetas y poetisas, testigos del misterio inefable de la muerte y resurrección de Cristo.

Poesía para Semana Santa

Comentarios al evangelio, palabra diaria, imágenes, power point, actualidad, biblioteca y artículos. Secciones dedicadas a la Iglesia, María, la familia, vida religiosa, matrimonio y los jóvenes.

Ciudad Redonda

“La Cuaresma, un itinerario de renovación espiritual marcado por el significado simbólico que la Escritura da al número cuarenta, a saber: una paciente perseverancia, una larga prueba, un tiempo suficiente para ver la obra de Dios, un tiempo también para asumir nuestra propia responsabilidad”.

Peregrinos en Cuaresma

   

Santo Evangelio según San Juan 21, 1-14

Juan 21, 1-14

Jesús se apareció otra vez a sus discípulos, a orillas del lago de Tiberias. Simón Pedro les dijo: "Me voy a pescar." Ellos contestaron: "No­sotros también vamos." Fueron, pues, y subieron a una barca; pero no pescaron nada. Cuando comenzaba a amanecer, Jesús se apareció en la orilla, pero los discípulos no sabían que fuera él. Jesús les preguntó: "Mu­chachos, ¿no habéis pescado nada?" "Nada" -le contestaron. Jesús les dijo: "Echad la red a la derecha de la barca y pescaréis." Así lo hicieron, y luego no podían sacar la red por los muchos peces que habían cogi­do. Entonces aquel discípulo a quien Jesús quería le dijo a Pedro: "¡Es el Señor!" Apenas oyó Simón Pedro que era el Señor, se vistió, porque estaba sin ropa, y se lanzó al agua. Al bajar a tierra encontraron un fue­go encendido, con un pez encima, y pan. Jesús les dijo: "Traed algunos peces de los que acabáis de sacar." Jesús les dijo: "Venid a comer." Nin­guno de los discípulos se atrevía a preguntarle quién era, porque sabían que era el Señor.


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