"Si he perdido la vida, el tiempo, todo lo que tiré, como un anillo, al agua, si he perdido la voz en la maleza, me queda la palabra" (blas de otero)

Poetas y poetisas, testigos del misterio inefable de la muerte y resurrección de Cristo.

Poesía para Semana Santa

Comentarios al evangelio, palabra diaria, imágenes, power point, actualidad, biblioteca y artículos. Secciones dedicadas a la Iglesia, María, la familia, vida religiosa, matrimonio y los jóvenes.

Ciudad Redonda

“La Cuaresma, un itinerario de renovación espiritual marcado por el significado simbólico que la Escritura da al número cuarenta, a saber: una paciente perseverancia, una larga prueba, un tiempo suficiente para ver la obra de Dios, un tiempo también para asumir nuestra propia responsabilidad”.

Peregrinos en Cuaresma

   

Santo Evangelio según San Juan 20, 19-31

Juan 20, 19-31:

Al llegar la noche de aquel mismo día, pri­mero de la semana, los discípulos estaban reu­nidos y tenían las puertas cerradas por mie­do a los judíos. Jesús entró y, poniéndose en medio, los saludó diciendo: "¡Paz a vosotros!
"Dicho esto, les mostró las manos y el costado. Y ellos se alegraron de ver al Señor. Luego dijo de nuevo: "¡Paz a vosotros! Como el Padre me envió a mí, también yo os envío a vosotros." Dicho esto, sopló sobre ellos y aña­dió: "Recibid el Espíritu Santo. A quienes per­donéis los pecados, les quedarán perdona­dos; y a quienes no se los perdonéis, les quedarán sin perdonar." Tomás, uno de los discípulos, al que llamaban el Gemelo, no esta­ba con ellos cuando llegó Jesús. Después le dijeron los otros: "Hemos visto al Señor." Tomás les contestó: "Si no veo en sus ma­nos las heridas de los clavos, y si no meto mi dedo en ellas y mi mano en su costado, no lo creeré.’’ Ocho días después se hallaban reunidos de nuevo en una casa, y esta vez también estaba Tomás. Tenían las puertas cerradas, pero Jesús entró, y poniéndose en medio de ellos los saludó diciendo: "¡Paz a vosotros!" Luego dijo a Tomás: "Mete aquí tu dedo y mira mis manos, y trae tu mano y métela en mi costado. ¡No seas incrédulo, sino cree!" Tomás exclamó entonces: "¡Mi Se­ñor y mi Dios!" Jesús le dijo: "¿Crees por que me has visto? ¡Dichosos los que creen I sin haber visto!" Jesús hizo otras muchas señales milagrosas delante de sus discípulos, las cuales no están escritas en este libro. Pero I estas se han escrito para que creáis que Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios, y para que creyendo tengáis vida en él.


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