"Si he perdido la vida, el tiempo, todo lo que tiré, como un anillo, al agua, si he perdido la voz en la maleza, me queda la palabra" (blas de otero)

Poetas y poetisas, testigos del misterio inefable de la muerte y resurrección de Cristo.

Poesía para Semana Santa

Comentarios al evangelio, palabra diaria, imágenes, power point, actualidad, biblioteca y artículos. Secciones dedicadas a la Iglesia, María, la familia, vida religiosa, matrimonio y los jóvenes.

Ciudad Redonda

Te proponemos para esuchar algunos textos especialmente significativos de grandes teólogos, pensadores, maestros de espiritualidad y de vida... palabras sabias, palabras profundas, palabras nacidas de una honda experiencia de Dios y de su presencia en la vida.

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Evangelio en audio del Sábado de la 12ª semana del tiempo ordinario (25 - junio - 2016)

http://www.radiopalabra.org/mp3/radiopalabra/tiempo_ordinario/12_7_TO.mp3
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Mateo 8,5-17

Un centurión romano se le acercó para hacerle un ruego. Le dijo: "Se­ñor, mi asistente está en casa, paralítico, sufriendo terribles dolores." Je­sús le respondió: "Iré a sanarlo." "Señor, yo no merezco que entres en mi casa. Basta que des la orden y mi asistente quedará sanado. Porque yo mis­mo estoy bajo órdenes superiores, y a la vez tengo soldados bajo mi man­do." Al oír esto, Jesús se quedó admirado y dijo: "Os aseguro que no he encontrado a nadie en Israel con tanta fe como este hombre. Y os digo que muchos vendrán de oriente y de occidente, y se sentarán a la mesa con Abraham, Isaac y Jacob en el reino de los cielos; en cambio, los que deberían estar en el reino serán arrojados fuera. Allí llorarán y les rechi­narán los dientes." Luego Jesús dijo al centurión: "Vete y que se haga co­mo has creído." En aquel momento, el criado quedó sanado. Jesús fue a casa de Pedro, donde encontró a la suegra de este en cama, con fiebre. Le tocó la mano y la fiebre desapareció. Luego se levantó y se puso a aten­derlos. Al anochecer llevaron a Jesús muchas personas endemoniadas. Con una sola palabra expulsó a los espíritus malos, y curó a todos los enfer­mos. Esto sucedió para que se cumpliera lo que había dicho el profeta Isa­ías: "El tomó nuestras debilidades y cargó con nuestras enfermedades."


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