"Si he perdido la vida, el tiempo, todo lo que tiré, como un anillo, al agua, si he perdido la voz en la maleza, me queda la palabra" (blas de otero)

Poetas y poetisas, testigos del misterio inefable de la muerte y resurrección de Cristo.

Poesía para Semana Santa

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Ciudad Redonda

Te proponemos para esuchar algunos textos especialmente significativos de grandes teólogos, pensadores, maestros de espiritualidad y de vida... palabras sabias, palabras profundas, palabras nacidas de una honda experiencia de Dios y de su presencia en la vida.

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Santo Evangelio según San Lucas 24,13.35

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Lucas 24,13.35:

Dos de los discípulos se dirigían a Emaús. Mientras conversaban, Je­sús se les acercó y se puso a caminar a su lado. Jesús preguntó: "¿De qué venís hablando por el camino?" Le dijeron: "Lo de Jesús de Nazaret, un profeta poderoso en hechos y palabras delante de Dios y de todo el pue­blo. (...) Nosotros teníamos la esperanza de que él fuese el libertador de Israel, pero ya han pasado tres días. Sin embargo, algunas de las mujeres que están con nosotros nos han asustado, pues fueron de madrugada al sepulcro y no encontraron el cuerpo; (...) Jesús les dijo entonces: "¡Qué faltos de comprensión sois y cuánto os cuesta creer todo lo que dijeron los profetas! ¿Acaso no tenía que sufrir el Mesías estas cosas antes de ser glorificado?" Luego, se puso a explicarles todos los pasajes de las Escri­turas que hablaban de él. Al llegar adonde se dirigían, Jesús hizo como si fuera a seguir adelante; pero ellos le obligaron a quedarse, diciendo: "Quédate con nosotros, porque yi es tarde y se está haciendo de noche." Cuando estaban sentados a la mesa, tomó el pan, y habiendo dado gra­cias a Dios, lo partió y se lo dio. En ese momento se les abrieron los ojos y reconocieron a Jesús; pero él desapareció. Se dijeron el uno al otro: "¿No es cierto que el corazón nos ardía en el pecho mientras nos venía hablando por el camino y nos explicaba las Escrituras?"


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