"Si he perdido la vida, el tiempo, todo lo que tiré, como un anillo, al agua, si he perdido la voz en la maleza, me queda la palabra" (blas de otero)

Poetas y poetisas, testigos del misterio inefable de la muerte y resurrección de Cristo.

Poesía para Semana Santa

Comentarios al evangelio, palabra diaria, imágenes, power point, actualidad, biblioteca y artículos. Secciones dedicadas a la Iglesia, María, la familia, vida religiosa, matrimonio y los jóvenes.

Ciudad Redonda

“La Cuaresma, un itinerario de renovación espiritual marcado por el significado simbólico que la Escritura da al número cuarenta, a saber: una paciente perseverancia, una larga prueba, un tiempo suficiente para ver la obra de Dios, un tiempo también para asumir nuestra propia responsabilidad”.

Peregrinos en Cuaresma

   

Santo Evangelio según San Juan 20,11-18

Juan 20,11-18

María se quedó fuera, junto al sepulcro, llorando. Y llorando como es­taba, se agachó a mirar dentro y vio dos ángeles vestidos de blanco, sen­tados donde había estado el cuerpo de Jesús, uno a la cabecera y el otro a los pies. Los ángeles le preguntaron: "Mujer, ¿por qué lloras?" Ella les dijo: "Porque se han llevado a mi Señor y no sé dónde lo han puesto." Apenas dicho esto, volvió la cara y vio allí a Jesús, aunque no sabía que fuera él. Jesús le preguntó: "Mujer, ¿por qué lloras? ¿A quién buscas?" Ella, pensando que era el que cuidaba el huerto, le dijo: "Señor, si tú te lo has llevado, dime dónde lo has puesto, para que yo vaya a buscarlo." Je­sús entonces le dijo: "¡María!" Ella se volvió y le respondió en hebreo: "¡Rabuni! (que quiere decir "Maestro")." Jesús le dijo: "Suéltame, porque todavía no he ido a reunirme con mi Padre. Pero ve y di a mis hermanos que voy a reunirme con el que es mi Padre y vuestro Padre, mi Dios y vuestro Dios." Entonces fue María Magdalena y contó a los discípulos que había visto al Señor, y también lo que él le había dicho.


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