"Si he perdido la vida, el tiempo, todo lo que tiré, como un anillo, al agua, si he perdido la voz en la maleza, me queda la palabra" (blas de otero)

Poetas y poetisas, testigos del misterio inefable de la muerte y resurrección de Cristo.

Poesía para Semana Santa

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Ciudad Redonda

Te proponemos para esuchar algunos textos especialmente significativos de grandes teólogos, pensadores, maestros de espiritualidad y de vida... palabras sabias, palabras profundas, palabras nacidas de una honda experiencia de Dios y de su presencia en la vida.

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Evangelio en audio del Lunes de la 4ª Semana de Cuaresma (7 - marzo - 2016)

Jn 4,43-54 : Vuelve a casa. Tu hijo vive

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Dos días más tarde salió Jesús de Samaria y continuó su viaje a Galilea. Porque, como él mismo afirmaba, a ningún profeta lo honran en su propia tierra. Al llegar a Galilea fue bien recibido por los galileos, porque también ellos habían estado en Jerusalén en la fiesta de la Pascua y habían visto todo lo que él hizo entonces. Jesús regresó a Caná de Galilea, donde había convertido el agua en vino. Se encontraba allí un alto oficial del rey, que tenía un hijo enfermo en Cafarnaún. Cuando este oficial supo que Jesús había llegado de Judea a Galilea, fue a verle y le rogó que bajase a su casa a sanar a su hijo, que se estaba muriendo. Jesús le contestó: “No creeréis, si no veis señales y milagros.” Pero el oficial insistió: “Señor, ven pronto, antes que mi hijo muera.” Jesús le dijo entonces: “Vuelve a casa. Tu hijo vive.” El hombre creyó lo que Jesús le había dicho, y se fue. Mientras regresaba a casa, sus criados salieron a su encuentro y le dijeron: “¡Tu hijo vive!” Les preguntó a qué hora había comenzado a sentirse mejor su hijo, y le contestaron: “Ayer, a la una de la tarde, se le quitó la fiebre.” El padre se dio cuenta entonces de que a esa misma hora le había dicho Jesús: “Tu hijo vive”. Y él y toda su familia creyeron en Jesús. Ésta fue la segunda señal milagrosa hecha por Jesús al volver de Judea a Galilea.


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