"Si he perdido la vida, el tiempo, todo lo que tiré, como un anillo, al agua, si he perdido la voz en la maleza, me queda la palabra" (blas de otero)

Poetas y poetisas, testigos del misterio inefable de la muerte y resurrección de Cristo.

Poesía para Semana Santa

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Ciudad Redonda

Te proponemos para esuchar algunos textos especialmente significativos de grandes teólogos, pensadores, maestros de espiritualidad y de vida... palabras sabias, palabras profundas, palabras nacidas de una honda experiencia de Dios y de su presencia en la vida.

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Santo Evangelio según San Lucas 24, 35-48

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Lucas 24, 35-48:

Ellos contaron lo que les había pasado en el camino, y cómo reconocie­ron a Jesús al partir el pan. Todavía estaban hablando de estas cosas, cuan­do Jesús se puso en medio de ellos y los saludó diciendo: "Paz a vosotros." Ellos, sobresaltados y muy asustados, pensaron que estaban viendo un es­píritu. Pero Jesús les dijo: "¿Por qué estáis tan asustados y por qué tenéis esas dudas en vuestro corazón? Ved mis manos y mis pies: ¡soy yo mismo! Tocadme y mirad: un espíritu no tiene carne ni huesos como veis que yo ten­go." Al decirles esto, les mostró las manos y los pies. Pero como ellos no acababan de creerlo, a causa de la alegría y el asombro que sentían, Jesús les preguntó: "¿Tenéis aquí algo de comer?" Le dieron un trozo de pescado asa­do, y él lo tomó y lo comió en su presencia. Luego les dijo: "A esto me refería cuando, estando aún con vosotros, os anuncié que todo lo que está es­crito acerca de mí en la ley de Moisés, en los libros de los profetas y en los salmos, tenía que cumplirse." Entonces les abrió la mente para que com­prendieran las Escrituras, y les dijo: "Está escrito que el Mesías tenía que morir y que resucitaría al tercer día; y que en su nombre, y comenzando des­de Jerusalén, hay que anunciar a todas las naciones que se vuelvan a Dios, para que él les perdone sus pecados. Vosotros sois testigos de estas cosas."


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