"Si he perdido la vida, el tiempo, todo lo que tiré, como un anillo, al agua, si he perdido la voz en la maleza, me queda la palabra" (blas de otero)

Poetas y poetisas, testigos del misterio inefable de la muerte y resurrección de Cristo.

Poesía para Semana Santa

Comentarios al evangelio, palabra diaria, imágenes, power point, actualidad, biblioteca y artículos. Secciones dedicadas a la Iglesia, María, la familia, vida religiosa, matrimonio y los jóvenes.

Ciudad Redonda

Te proponemos para esuchar algunos textos especialmente significativos de grandes teólogos, pensadores, maestros de espiritualidad y de vida... palabras sabias, palabras profundas, palabras nacidas de una honda experiencia de Dios y de su presencia en la vida.

Leidos para tí

   

Evangelio en audio del Domingo de la 17 Semana del Tiempo Ordinario - Ciclo C- (24 de julio de 2016)

Lucas 11, 1-13

http://www.radiopalabra.org/mp3/radiopalabra/tiempo_ordinario/17_1_TO.mp3
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Estaba Jesús una vez orando en cierto lu­gar. Cuando terminó, uno de sus discípulos le rogó: "Señor, enséñanos a orar, lo mismo que Juan enseñaba a sus discípulos." Jesús les contestó: "Cuando oréis, decid: Padre, san­tificado sea tu nombre. Venga tu reino. Da­nos cada día el pan que necesitamos. Per­dónanos nuestros pecados, porque también nosotros perdonamos a todos los que nos han ofendido. Y no nos expongas a la ten­tación." También les dijo Jesús: "Suponga­mos que uno de vosotros tiene un amigo, y que a medianoche va a su casa y le dice: ’Amigo, préstame tres panes, porque otro ami­go mío acaba de llegar de viaje a mi casa y no tengo nada que ofrecerle.’ Sin duda, aquel le contestará desde dentro: ’¡No me moles­tes! La puerta está cerrada y mis hijos y yo estamos acostados. No puedo levantarme a darte nada.’ Pues bien, os digo que aunque no se levante a dárselo por ser su amigo, se levantará por serle importuno y le dará cuan­to necesite. Por esto os digo: Pedid y Dios os dará, buscad y encontraréis, llamad a la puerta y se os abrirá. Porque el que pide, re­cibe; el que busca, encuentra y al que llama a la puerta, se le abre. ¿Acaso algún padre entre vosotros sería capaz de darle a su hijo una culebra cuando le pide pescado? ¿O de darle un alacrán cuando le pide un huevo? Pues si vosotros, que sois malos, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, ¡cuánto más el Padre que está en el cielo dará el Espíritu Santo a quienes se lo pidan!"


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