"Si he perdido la vida, el tiempo, todo lo que tiré, como un anillo, al agua, si he perdido la voz en la maleza, me queda la palabra" (blas de otero)

Poetas y poetisas, testigos del misterio inefable de la muerte y resurrección de Cristo.

Poesía para Semana Santa

Comentarios al evangelio, palabra diaria, imágenes, power point, actualidad, biblioteca y artículos. Secciones dedicadas a la Iglesia, María, la familia, vida religiosa, matrimonio y los jóvenes.

Ciudad Redonda

“La Cuaresma, un itinerario de renovación espiritual marcado por el significado simbólico que la Escritura da al número cuarenta, a saber: una paciente perseverancia, una larga prueba, un tiempo suficiente para ver la obra de Dios, un tiempo también para asumir nuestra propia responsabilidad”.

Peregrinos en Cuaresma

   

Evangelio en audio del Lunes de la 27ª Semana del Tiempo Ordinario (9 - octubre - 2017)

Lucas 10, 25-37:

Un maestro de la ley fue a hablar con Jesús, y para ponerle a prueba le preguntó: "Maestro, ¿qué debo hacer para alcanzar la vida eterna?" Jesús le contestó: "¿Qué está escrito en la ley? ¿Qué lees en ella?" El ma­estro de la ley respondió: "Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu al­ma, con todas tus fuerzas y con toda tu mente; y ama a tu prójimo como a ti mis­mo." Jesús le dijo: "Bien contestado. Haz eso y tendrás la vida." Pero el maestro de la ley, queriendo justificar su pregunta, di­jo a jesús: "¿Y quién es mi prójimo?" Jesús le respondió: "Un hombre que bajaba por el camino de Jerusalén a Jericó fue asalta­do por unos bandidos. Le quitaron hasta la ropa que llevaba puesta, le golpearon y se fueron dejándolo medio muerto. Casual­mente pasó un sacerdote por aquel mismo camino, pero al ver al herido dio un rodeo y siguió adelante. Luego pasó por allí un le­vita, que al verlo dio también un rodeo y siguió adelante. Finalmente, un hombre de Samaría que viajaba por el mismo camino, le vio y sintió compasión de él. Se le acer­có, le curó las heridas con aceite y vino, y se las vendó. Luego lo montó en su propia cabalgadura, lo llevó a una posada y cuidó de él. Al día siguiente, el samaritano sacó dos denarios, se los dio al posadero y le di­jo: ’Cuida a este hombre. Si gastas más, te lo pagaré a mi regreso.’ Pues bien, ¿cuál de aquellos tres te parece que fue el prójimo del hombre asaltado por los bandidos?" El maestro de la ley contestó: "El que tuvo com­pasión de él." Jesús le dijo: "Ve, pues, y haz tú lo mismo."


tags