"Si he perdido la vida, el tiempo, todo lo que tiré, como un anillo, al agua, si he perdido la voz en la maleza, me queda la palabra" (blas de otero)

Poetas y poetisas, testigos del misterio inefable de la muerte y resurrección de Cristo.

Poesía para Semana Santa

Comentarios al evangelio, palabra diaria, imágenes, power point, actualidad, biblioteca y artículos. Secciones dedicadas a la Iglesia, María, la familia, vida religiosa, matrimonio y los jóvenes.

Ciudad Redonda

Te proponemos para esuchar algunos textos especialmente significativos de grandes teólogos, pensadores, maestros de espiritualidad y de vida... palabras sabias, palabras profundas, palabras nacidas de una honda experiencia de Dios y de su presencia en la vida.

Leidos para tí

   

Evangelio en audio del Lunes de la 27ª Semana del Tiempo Ordinario (3 - octubre - 2016)

Lucas 10, 25-37:

http://www.radiopalabra.org/mp3/radiopalabra/tiempo_ordinario/15_1_TO.mp3
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Un maestro de la ley fue a hablar con Jesús, y para ponerle a prueba le preguntó: "Maestro, ¿qué debo hacer para alcanzar la vida eterna?" Jesús le contestó: "¿Qué está escrito en la ley? ¿Qué lees en ella?" El ma­estro de la ley respondió: "Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu al­ma, con todas tus fuerzas y con toda tu mente; y ama a tu prójimo como a ti mis­mo." Jesús le dijo: "Bien contestado. Haz eso y tendrás la vida." Pero el maestro de la ley, queriendo justificar su pregunta, di­jo a jesús: "¿Y quién es mi prójimo?" Jesús le respondió: "Un hombre que bajaba por el camino de Jerusalén a Jericó fue asalta­do por unos bandidos. Le quitaron hasta la ropa que llevaba puesta, le golpearon y se fueron dejándolo medio muerto. Casual­mente pasó un sacerdote por aquel mismo camino, pero al ver al herido dio un rodeo y siguió adelante. Luego pasó por allí un le­vita, que al verlo dio también un rodeo y siguió adelante. Finalmente, un hombre de Samaría que viajaba por el mismo camino, le vio y sintió compasión de él. Se le acer­có, le curó las heridas con aceite y vino, y se las vendó. Luego lo montó en su propia cabalgadura, lo llevó a una posada y cuidó de él. Al día siguiente, el samaritano sacó dos denarios, se los dio al posadero y le di­jo: ’Cuida a este hombre. Si gastas más, te lo pagaré a mi regreso.’ Pues bien, ¿cuál de aquellos tres te parece que fue el prójimo del hombre asaltado por los bandidos?" El maestro de la ley contestó: "El que tuvo com­pasión de él." Jesús le dijo: "Ve, pues, y haz tú lo mismo."


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